¿Dónde están las langostas?

La ausencia de langostas, la voz de un pescador y las jaibas muertas que aparecieron en las playas de Guanacaste

Antes de que miles de jaibas aparecieran muertas en las playas de Guanacaste, José, pescador a pulmón y buzo profesional, había notado que algo distinto bajo el agua.

Costa Rica. José no necesita un mapa para encontrar langostas. Durante treinta años ha descendido a pulmón por la costa de Guanacaste y ha aprendido a leer el fondo marino desde adentro: la forma de las rocas, la profundidad, las corrientes y los refugios donde estos crustáceos suelen permanecer durante el día.

Este año, sin embargo, algo cambió.

“En treinta años siempre he sabido dónde están las langostas. Este año no hay”, contó José, pescador a pulmón y buzo profesional, durante un encuentro ocurrido poco antes de que grandes cantidades de jaibas aparecieran muertas en varias playas guanacastecas.

José no afirmó conocer la causa. Se preguntó si el océano estaría demasiado caliente y si las langostas se habrían desplazado hacia aguas más favorables. Su testimonio no demuestra que haya disminuido la población regional de langostas ni permite atribuir su ausencia a El Niño o al cambio climático. Describe algo más preciso y, por eso mismo, valioso: un pescador experimentado dejó de encontrarlas en sitios donde solía ubicarlas.

En ciencia, una observación individual no basta para establecer una tendencia. Pero tampoco es un dato irrelevante. Cuando una persona visita durante décadas los mismos ambientes, su memoria puede revelar alteraciones que merecen ser medidas. La pregunta de José —¿dónde están las langostas?— adquirió mayor urgencia pocos días después, cuando el cambio en el mar dejó de ser invisible.

Las jaibas llegaron a la arena

Durante la tercera semana de agosto de 2026, grandes cantidades de jaibas de tonos rojizos y violáceos aparecieron muertas en Conchal, Brasilito, Flamingo y Potrero, en el cantón de Santa Cruz. También se reportaron acumulaciones en sectores del Golfo de Papagayo. Especialistas del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad de Costa Rica (CIMAR-UCR) identificaron los ejemplares como Euphylax dovii, conocida como jaiba mora o cangrejo nadador pelágico.

La especie vive en el Pacífico Oriental Tropical, desde México hasta Chile, y también está registrada en islas oceánicas como Galápagos, Malpelo e Isla del Coco. Puede desplazarse en la columna de agua y formar concentraciones numerosas. Es además parte de la red alimentaria pelágica: estudios citados en la literatura científica la registran en la dieta de peces como el atún aleta amarilla.

Que una especie se concentre no significa, por sí solo, que exista una catástrofe. Los crustáceos pueden agruparse para alimentarse, reproducirse, migrar o responder a determinadas condiciones ambientales. Tampoco puede asegurarse que las jaibas encontradas murieran exactamente frente a cada playa. Las corrientes y el oleaje pueden transportar animales vivos, debilitados o muertos a lo largo de la costa.

Lo que sí está documentado es la mortalidad y el varamiento. Lo que todavía no se conoce es su causa.

Al 23 de agosto, no había un resultado oficial que permitiera atribuir el episodio al calor, a una reducción del oxígeno, a una floración de microalgas, a cambios de salinidad, a contaminantes o a una combinación de factores. Equipos del Centro de Recursos Hídricos para Centroamérica y el Caribe de la Universidad Nacional (HIDROCEC-UNA) realizaron mediciones de temperatura, oxígeno disuelto, pH y salinidad; recolectaron agua a distintas profundidades y tomaron muestras de plancton. En el trabajo participan también Incopesca y el Laboratorio de Fitoplancton de la Estación de Biología Marina de la UNA.

Esos análisis son indispensables. Sin muestras tomadas durante el evento, cualquier explicación seguiría siendo una hipótesis.

Una coincidencia que merece atención, no una conclusión

El episodio ocurrió mientras El Niño se fortalecía en el Pacífico. El 13 de agosto de 2026, el Centro de Predicción Climática de la NOAA informó que las anomalías de temperatura superficial superaban los 2 °C en el Pacífico ecuatorial oriental. La institución estimó una probabilidad superior al 90 % de que el evento alcanzara una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno 2026–2027 del hemisferio norte.

Ese pronóstico describe el estado y la posible evolución del sistema climático del Pacífico; no determina por sí mismo lo sucedido en Guanacaste. La propia NOAA advierte que, incluso durante un episodio intenso, aumenta la probabilidad de impactos asociados con El Niño, pero estos no están garantizados en cada región ni en cada momento.

Existe, sin embargo, un antecedente relevante para la jaiba mora. En las noches del 6 y 7 de mayo de 2015, un equipo científico observó una agregación masiva de Euphylax dovii alrededor de Isla del Coco. Había ejemplares de ambos sexos, las jaibas se concentraban cerca de la superficie durante la noche y descendían antes del amanecer. La temperatura superficial había superado los 30 °C y no se percibía una termoclina hasta, al menos, 40 metros de profundidad. El episodio coincidió con el inicio del fuerte El Niño de 2015–2016.

Los autores consideraron que la concentración parecía responder a condiciones asociadas con El Niño, pero fueron explícitos: la razón biológica de la agrupación seguía sin conocerse. Además, las jaibas observadas en 2015 estaban vivas. El antecedente demuestra que la especie puede formar agregaciones extraordinarias durante periodos cálidos; no demuestra que El Niño haya causado la mortalidad de 2026.

Lo que el calor sí puede hacer

Aunque todavía no explique este evento concreto, el calentamiento del agua produce efectos físicos y biológicos bien establecidos. El agua más cálida puede disolver menos oxígeno. Además, el calentamiento superficial puede reforzar la estratificación —la separación entre capas de agua— y dificultar la ventilación de zonas más profundas. La pérdida de oxígeno no depende únicamente de la temperatura: también intervienen la circulación, la productividad biológica, la descomposición de materia orgánica y otros procesos locales.

Para los animales marinos, temperatura y oxígeno actúan al mismo tiempo. El calor puede elevar las necesidades metabólicas mientras disminuye el oxígeno disponible. La respuesta varía entre especies, etapas de vida, profundidades y duración de la exposición. Algunos organismos se desplazan; otros reducen su actividad; otros pueden sufrir estrés fisiológico o morir si se superan sus límites de tolerancia.

Especialistas consultados por medios costarricenses señalaron el calentamiento, la baja disponibilidad de oxígeno y los cambios de corrientes entre las hipótesis para las jaibas. Rodney Mora, oceanógrafo físico del CIMAR-UCR, indicó que la superficie del Pacífico costarricense superaba los 30 °C y que algunos puntos habían alcanzado 32 °C o más. Jeffrey Sibaja, biólogo marino del mismo centro, explicó que alteraciones de las corrientes durante El Niño podrían favorecer el desplazamiento de estas jaibas hacia la costa.

Son explicaciones científicamente plausibles, no causas confirmadas. Para saber si hubo hipoxia —una concentración de oxígeno insuficiente para los organismos— se requieren mediciones del lugar y del momento del evento. Para conocer el papel de las corrientes se necesita reconstruir su dirección y velocidad. Para descartar floraciones algales o contaminantes hacen falta análisis específicos.

José conoce un lugar; la ciencia necesita una serie

La observación de José se refiere a langostas, no a jaibas. Son crustáceos distintos, con hábitats y comportamientos diferentes. La información disponible no permite afirmar que la ausencia de unas y la mortalidad de las otras respondan al mismo proceso.

Tampoco sabemos todavía si las langostas desaparecieron, disminuyeron localmente, cambiaron de profundidad o simplemente no ocuparon durante este periodo los refugios que José conoce. Responderlo exigiría identificar la especie, registrar esfuerzo de búsqueda y capturas, comparar temporadas, medir temperatura a distintas profundidades y consultar a más pescadores y buzos de la zona.

Pero el testimonio de José ofrece algo que una imagen satelital no puede mostrar: la ruptura de una rutina ecológica. No dice cuántas langostas existen en Guanacaste. Dice que, después de treinta años, una persona que sabía dónde encontrarlas dejó de hallarlas allí.

Ese conocimiento local puede fortalecer una investigación si se registra con método. Fechas, lugares, profundidades, horas de inmersión, temperatura, visibilidad, corrientes, número de animales observados y esfuerzo de pesca permiten transformar una percepción en una serie comparable. Cuando varios pescadores reportan el mismo cambio y los datos ambientales se toman de manera simultánea, es posible evaluar si existe un patrón.

El Niño y el cambio climático: dos escalas distintas

El Niño es una variación natural del sistema océano-atmósfera del Pacífico tropical. Aparece de forma irregular y altera temperaturas, vientos, corrientes y patrones de lluvia. El cambio climático, en cambio, es una tendencia de largo plazo impulsada principalmente por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero.

No son el mismo fenómeno. Pueden, sin embargo, superponerse. Un episodio de El Niño añade calor temporal y reorganiza el Pacífico sobre un océano que ya ha acumulado energía durante décadas. El IPCC ha establecido que el océano se ha calentado y que ese calentamiento está modificando ecosistemas, distribución de especies, productividad y disponibilidad de oxígeno.

Esto permite hablar con fundamento del contexto, pero no utilizar a las jaibas como una prueba aislada del cambio climático. Para atribuir un episodio particular se necesitan análisis capaces de distinguir la influencia de la variabilidad natural, las condiciones locales y la tendencia de largo plazo. Hasta ahora, ese estudio no existe para la mortalidad observada en Guanacaste.

La formulación responsable es más precisa: las jaibas aparecieron durante un El Niño en fortalecimiento y en condiciones marinas reportadas como muy cálidas; existen antecedentes de agregaciones de la misma especie durante otros eventos de El Niño; el calor y la falta de oxígeno pueden causar estrés en organismos marinos; pero la causa de esta mortalidad continúa bajo investigación.

La pregunta correcta

Frente a una playa cubierta de animales muertos, es comprensible buscar una respuesta inmediata. Pero la urgencia no autoriza a simplificar. Decir que “fue El Niño” antes de conocer los resultados sería tan incorrecto como asegurar que el episodio no tiene relación con un océano más cálido.

La pregunta correcta no es qué explicación resulta más impactante, sino qué evidencia falta.

Se necesitan resultados de las muestras de agua y organismos; registros continuos de temperatura, oxígeno y salinidad; información sobre corrientes; vigilancia de microalgas y contaminantes; y comparación con playas donde no hubo varamientos. Para las langostas, se necesitan series de captura y observación que permitan saber si el cambio señalado por José es local, estacional o más amplio.

La comunidad puede contribuir sin exponerse. Ante nuevos varamientos conviene registrar fecha, hora, playa y extensión aproximada; tomar fotografías generales y de detalle; anotar si los ejemplares están vivos o muertos y reportar el hallazgo a las autoridades ambientales o científicas. Mientras no se conozca la causa, no se recomienda manipular ni consumir los animales encontrados, y debe evitarse el contacto de niños y mascotas.

El mar también tiene testigos

José entra al agua sin tanque y regresa con una lectura del fondo que se ha formado durante miles de inmersiones. Su pregunta sobre las langostas no resuelve la muerte de las jaibas. Las jaibas tampoco explican por qué él dejó de encontrar langostas. Juntas, ambas historias señalan algo más prudente y quizá más importante: el Pacífico Norte está mostrando cambios que deben documentarse antes de convertirlos en certezas.

La ciencia necesita instrumentos, muestras y series largas. También necesita saber dónde mirar. Ahí, la experiencia de pescadores y buzos puede marcar la diferencia.

Tal vez las langostas se desplazaron. Tal vez la ausencia sea temporal. Tal vez responda a condiciones que todavía no hemos medido. Hoy no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que José reconoció una anomalía en un territorio que conoce desde hace treinta años; que días después se documentó una mortalidad extraordinaria de jaibas en varias playas; que El Niño se fortalece; y que las autoridades científicas ya analizan el agua y los organismos.

El conocimiento comienza precisamente allí: no en afirmar lo que todavía ignoramos, sino en observar con atención, formular la pregunta correcta y reunir la evidencia necesaria para responderla.

Fuentes consultadas

Climate Prediction Center, NOAA. (2026, 13 de agosto). ENSO Diagnostic Discussion. https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/enso_advisory/ensodisc.shtml

Hearn, A., Steiner, T., & Arauz, R. (2020). A brief massive aggregation of pelagic swimming crabs Euphylax dovii (Decapoda: Portunidae) at Cocos Island, Costa Rica coincides with onset of El Niño event. Revista de Biología Tropical, 68(Supl. 1), S289–S295. https://doi.org/10.15517/rbt.v68iS1.41196

Intergovernmental Panel on Climate Change. (2019). IPCC Special Report on the Ocean and Cryosphere in a Changing Climate. https://www.ipcc.ch/srocc/

Intergovernmental Panel on Climate Change. (2022). Climate Change 2022: Impacts, Adaptation and Vulnerability. Chapter 3: Oceans and Coastal Ecosystems and their Services. https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg2/chapter/chapter-3/

NOAA Ocean Exploration. (2023; actualizado en 2024). What is an oxygen minimum zone? https://oceanexplorer.noaa.gov/ocean-fact/omz/

HIDROCEC-UNA, información de muestreo reproducida por El Observador. (2026, 21 de agosto). Muerte masiva de jaibas en Guanacaste: experto señala posible relación con El Niño y altas temperaturas del mar. https://observador.cr/video-muerte-masiva-de-jaibas-en-guanacaste-experto-senala-posible-relacion-con-el-nino-y-altas-temperaturas-del-mar/

La Voz de Guanacaste. (2026, 20 de agosto). Miles de jaibas muertas en playas de Guanacaste: esto es lo que sabemos. https://vozdeguanacaste.com/miles-de-jaibas-muertas-en-playas-de-guanacaste-esto-es-lo-que-sabemos/

CRHoy. (2026, 19 de agosto). Efectos de El Niño estarían vinculados con muerte masiva de cangrejos. https://crhoy.com/ciencia/efectos-de-el-nino-vinculados-con-muerte-masiva-de-cangrejos/

Testimonio de José, pescador a pulmón y buzo profesional, recogido por MiC Costa Rica en Guanacaste antes de los varamientos de agosto de 2026. Comunicación personal.

Nota editorial

Este artículo distingue entre observaciones, antecedentes científicos e hipótesis. A la fecha de publicación, no se había confirmado la causa de la mortalidad de Euphylax dovii ni existían datos que demostraran una relación causal entre ese episodio y la ausencia de langostas observada por José. El texto deberá actualizarse cuando HIDROCEC-UNA, Incopesca u otra institución publique resultados analíticos del muestreo.